SILVIO RODRÍGUEZ

"Me va la vida en ello"

domingo, 14 de octubre de 2007

MIS IMPRESIONES

OMARA SERÚ
Obra: "¿Qué pretende usted de mí?"

Obra: "¿Qué pretende usted de mí?"


La exposición del IV Salón de Pintura de la Provincia de Salta, tuvo lugar en el Museo de Arte Contemporáneo. Las 124 piezas, seleccionadas entre 386 obras de artistas de Argentina, enriquecieron las paredes del Museo desde el 3 al 24 de Agosto.


Un evento de tal envergadura merecía el deleite generalizado de la población y la observación minuciosa de cada obra en particular. Por esta razón centraré mis impresiones, esta vez, en el Segundo Premio Adquisición, obra representativa de la cultura mediática argentina. El óleo de 150 x 180 centímetros, fue pintado por la artista mendocina Omara Seru.

Colocar en el ámbito artístico el retrato de un ícono argentino, no es novedad alguna. La artista mendocina, no hace otra cosa más que reincidir en la estética del Pop Art, movimiento artístico surgido a finales de los años 1950 en EEUU e Inglaterra.

La principal característica del Pop Art es entrecruzar las imágenes y temáticas de la comunicación de masas en las artes visuales. Así, en el Pop Art confluyen la moda, el capitalismo, la tecnología y el consumismo, porque los objetos se piensan para ser consumidos en serie y pierden el antiguo carácter de “unicidad”.

Cuando Andy Warhol (1828-1987) pinta su “lata de tomate” resignificando y actualizando el “bodegón” en el siglo XX, introduce visualmente el concepto de “consumo de masas”. Entre los representantes del Pop Art figuran: Andy Warhol, Robert Rauschenberg, Jasper Johns, Roy Lichtenstein y Richard Hamilton.

Actualmente, las imágenes televisivas representan el “gran producto popular” en la época de las comunicaciones. En este sentido, el cuadro de Omara Seru, nos recuerda que somos “consumidores de imágenes mediáticas”.

Omara Seru, intenta emular a Andy Warhol. El artista estadounidense insertó en numerosas obras a íconos del siglo XX, tales como Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Mick Jagger o Man Ray; de igual modo, Seru transfiere al óleo una imagen, con frase incluida, muy recurrente en los programas mediáticos argentinos: el retrato de la actriz argentina Isabel “Coca” Sarli.

En la obra de Seru predominan los colores cálidos (amarillo y rojo) y el cuerpo de la figura transparenta unas flores, sinónimo de vida y pasión, tan propios de la juventud; mientras que la rosa roja del cabello intensifica el deseo desbordante transmitido por la diva. En este sentido, la obra tiene un valor agregado, un “plus”, ya que la “cultura sexual argentina” invade, actualmente, todos los medios masivos de comunicación y, por qué no decirlo, el de las artes.

Muchos artistas contemporáneos obtuvieron rápidamente fama al representar a celebridades del siglo XXI. Un ejemplo de esto es el escultor británico Marc Quinn (n. 1964), quien realizó unas esculturas de la modelo Kate Moss que actualmente se cotizan en 200.000 euros. Asimismo, el escultor neoyorkino, Daniel Edwards, tomó como referente, primero, a Britney Spears “dando a luz”; y, luego, a Paris Hilton en la obra “La autopsia de Paris Hilton”.

En este intento por imantar en el arte uno de los íconos de la cultura popular argentina, Omara Seru nos ofrece la imagen de Isabel Sarli, la cual, bajo una visión ingenua, nos resulta muy “simpática y familiar” debido a las diversas parodias, readaptaciones, videos musicales, monólogos humorísticos, e intervenciones mediáticas que padeció su figura.

No obstante, pienso que las palabras sobran en el cuadro.
La escena es demasiado conocida como para insistir, una vez más, en lo que oralmente reiteran todos los medios de comunicación: “¿Qué pretende usted de mí?”.
Sería imposible descontextualizar dicha escena: basta ver el retrato de Sarli, para rememorar la frase o, viceversa, bastaría oír las palabras para delinear mentalmente su sensual figura que recuerda esa escena tan parodiada.

La obra de Omara Seru establece su nexo con la realidad que nos circunda. La necesidad de acrecentar el número de imágenes sensuales en los canales de televisión tiene que ver con el número de clientes que vean, compren o soliciten el producto, es decir el “raiting”.
No nos admiremos, entonces, cuando las “galerías de arte”, en su afán por atiborrarse de espectadores, tomen como referentes a Moria Casán, Susana Giménez, Graciela Alfano, Catherine Fulop, Nazarena Vélez o Wanda Nara.

Después de todo, los medios solicitan a gritos estas “naturalezas vivas”. Y no debemos olvidar que en el mundo actual prima la cultura de lo bello, lo sensual y, la mayoría de las veces, hasta lo pornográfico. La causa de esto es que los “medios de comunicación” están liderados por hombres. Por lo tanto, el consumo de imágenes posee un sesgo “machista” ya que tiende a satisfacer las “miradas obscenas” de los “hombres” y a perpetuar en la sociedad como máximo valor femenino “la imagen bella”.

Habrá que esperar.

Muchas obras del arte contemporáneo actual, tienen como fundamento la constante emisión de imágenes a modo de “adicción social”.

Se compran más revistas con mujeres desnudas que libros. Eso es lo que vende, y Omara Seru se adhiere (o critica, dirán algunos) a esta lógica de los medios de comunicación de “trivializar el rol femenino” y de desvalorizar a la mujer, rebajándola al nivel, meramente, de objeto sexual, bajo la “supuesta excusa” de multiplicar los “intereses colectivos” del pueblo.

El Pop Art vivencia, hoy más que nunca, su pleno apogeo.
Las celebridades atraen y se multiplican en el mercado artístico.
Andy Warol, nunca se hubiera sentido más a gusto que en ésta época.

Habría que analizar si Omara Seru, realmente “se adhiere” o “critica” la sociedad de consumo. ¿A ustedes, qué les parece?


E. A.

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